• Pluma Informativa 507

La primera infancia requiere de colaboración multisectorial




Al cierre de la pandemia el índice de pobreza en la región creció un 3,33%. Es urgente pensar y reflexionar cómo mitigar el impacto post-covid en las futuras generaciones centroamericanos.

La migración irregular y la pandemia se han sumado a situaciones adversas que ya venían afectando la primera infancia en Centroamérica. Si no atendemos desde la colectividad a la primera infancia, vamos a tener efectos devastadores en el aprendizaje, la nutrición y la salud de los niños, y en los adultos del futuro.


La primera infancia requiere soluciones integrales, esa mirada depende de muchos actores, de gobiernos, de organismos, de la familia y de individuos.


El COVID ha limitado el acceso, cobertura y calidad de la educación y el bienestar de la primera infancia. Sin embargo, el desarrollo de alianzas y la participación de diversos sectores permitirá mejorar las condiciones para crear ambientes favorables de la primera infancia.


El sueño colectivo de los países centroamericanos, para el futuro de la región es ver adultos apropiados de conocimiento, habilidades y capaces de generar oportunidades; resilientes ante los retos para construir sus proyectos de vida en sus propios países. Sin embargo, para materializarlo es vital que padres de familia, profesores y comunidades, influyan de manera positiva su desarrollo cerebral en sus primeros seis (6) años de vida.

A finales de 2020, el impacto de la pandemia supuso una reducción del 4,91% del PIB en Guatemala, Honduras, El Salvador, Costa Rica y Panamá; la desigualdad aumentó un 3,62%; y el índice de pobreza creció un 3,33%.


Con este panorama, la mejora de los servicios para la primera infancia se transforma en un reto social y multisectorial. Así, los líderes de la iniciativa Centroamérica Crece, invitan al sector empresarial, público y organizaciones sin ánimo de lucro a reflexionar alrededor de alternativas estratégicas para avanzar en intervenciones para escalar servicios y mejoras para niños y niñas centroamericanas.

La jornada contó con más de 300 asistentes. Por primera vez en Centroamérica, se dirigió Jack P. Shonkoff, M.D, Director del Center on the Developing Child de la Universidad de Harvard, doctor y científico referente mundial en el desarrollo de la primera infancia.


Lo qué pasa en el cerebro en los primeros 6 años de vida

Los niños y niñas en los primeros años de vida aprenden mucho más del juego, de la exploración y del descubrimiento interactivo. Estas situaciones de estimulación cerebral constante ayudan y fortalecen la plasticidad cerebral, e implican para la enseñanza formal tradicional un reto en proveer ambientes agradables, didácticos y estables.


Si bien en etapas escolares iniciales la gran mayoría del tiempo los niños interactúan con sus profesores, ¿pueden los profesores mejorar sus habilidades? y ¿Cómo pueden los agentes educativos mejorar la calidad de sus ambientes para estimular el aprendizaje y desarrollo cerebral? Son preguntas amplias, en las cuales encontraremos solución a través de la colaboración del sector público y privado.


Aunque los niños comparten más con los profesores, muchas veces los padres tienen más influencia en el desarrollo cerebral de los niños. La influencia de la familia es la más importante, ya que los niños aprenden desde el ámbito que los involucra.

Necesitamos ambientes laborales para apoyar a las familias; trabajar para que el sector público le brinde apoyo al sector privado; y así generar ambientes propicios para el desarrollo de habilidades cerebrales y sociales para el aprendizaje, habilidades sociales y del lenguaje.


Al momento de exponerse en circunstancias de violencia en la familia o en la comunidad como abuso físico, verbal o sexual, la respuesta corporal en los niños es traducida en tres niveles de estrés. Positivo, reacciones corporales leves; tolerables, con episodios pasajeros en reacciones físicas o verbales. Sin embargo, los niños y niñas expuestas constantemente a contextos de inequidad y pobreza pueden experimentar estrés tóxico, donde la alta presión arterial y cerebral lleva a estados dónde el cerebro no se siente seguro y en un estado de tranquilidad propicia para el aprendizaje. Dando como resultado que, en familias con mejores ingresos económicos niños y niñas a sus 6 años puedan desarrollar un 50% más del lenguaje en comparación a infantes en situaciones sociales vulnerables.


Los sectores empresariales no solamente se deben a sus clientes y proyectos, es y será importante generar desarrollo en los países. Urge entonces para los empresarios, líderes corporativos y líderes en políticas públicas, diseñar y rediseñar las políticas públicas de nuestros países para empezar a poner a los niños en el centro de nuestras decisiones, facilitar herramientas y procurar que sus padres y cuidadores estén debidamente preparados para la tarea de formarlos.

Si te perdiste el evento puedes darle play a la retrasmisión en https://youtu.be/1wfkv4rxUfA

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