• Pluma Informativa 507

En tiempos del coronavirus.



Por: Genaro Villalaz García


El coronavirus llegó para quedarse. Es una realidad para el mudo y en especial para un país como el nuestro con características culturales tan propias y marcadas en el comportamiento que parece difícil que nos podamos adaptar y comprender que esa adaptación hará posible que podamos salir adelante ante la situación de salud pública actual.

La identidad, comportamiento o hábitos marcan a una sociedad. El panameño es alegre, ocurrente, sociable, le gusta a través de actividades sociales compartir con los demás con buena comida, bebida y alegría. Es una marca que nos diferencia de otras sociedades pero que a la vez en estos momentos representa un peligro latente que ha costado la vida a miles de panameños.

A veces somos despreocupados, no dejamos que los problemas afecten esas horas de esparcimiento con nuestros familiares, amigos y conocidos porque esos momentos nos permiten relajarnos, recobrar energía paras seguir adelante o sumar más amistades como una condición vital para la existencia.

El covid 19 no solo ha costado la vida de miles de panameños, también ha mermado la posibilidad de continuar con nuestra idiosincrasia, forma de ser o aquellos hábitos ante una pandemia que no discrimina ni clase social, raza ni edad.

Los tiempos actuales exigen el sacrificio porque el distanciamiento es clave, pero el costo social hacia la identidad de los panameños también es un daño que los expertos tendrán que evaluar al igual que los daños relacionados a la depresión y el incremento en los suicidios producto de las pocas oportunidades de atención profesional que han tenido en estos dos últimos años muchas personas.

Las medidas de control de la pandemia y de reactivación de la economía son necesarias, pero también el Estado debe intervenir en otros temas esenciales que pueden convertirse en nuevos problemas en un país donde la distribución correcta de la riqueza es un reto pendiente.

Pensar en la recuperación emocional de las personas es pisar la realidad. El incremento de personas vacunadas es un aliciente para pensar que a finales de año o principios del próximo año podremos comenzar a recuperar la alegría y aquellas características que nos hacen unos de los países privilegiados en el ranking de la felicidad en el mundo.

Según datosmacro.com estamos en el lugar No.41 en el índice mundial de la felicidad, aunque habría que determinar, cuáles son los puntos que se consideran en esta evaluación.

Para los próximos meses, siendo positivos, las autoridades deben presentar alternativas válidas para la recuperación emocional de los panameños, que de una u otra forma han sido afectados por los efectos del coronavirus.

Está de parte de la población vacunarse y permitir con esta decisión que la enfermedad deje de seguir mermando la salud física, emocional y la situación económica de los ciudadanos del país.


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