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El arte y la cultura: Retos ante la pandemia




La cultura y el arte son herramientas indispensables para la transformación social. Funcionan en nuestra sociedad para elevar la calidad de vida de un mundo afectado por diferentes manifestaciones que ponen en riesgo la estabilidad de los seres humanos.


La aparición del COVID-19 produjo una interrupción de las actividades culturales y artísticas donde se cerraron museos, cines y centro culturales, además de que se suspendió la realización de festivales, conciertos y eventos que formaban parte del inventario cultural de cada nación del mundo.


Esta situación también ocasionó el surgimiento de iniciativas creativas relacionadas a transmisiones on line de conversatorios, eventos pregrabados y en vivo que posibilitaron un acceso limitado para la población porque aun hoy día las estadísticas indican que bajos porcentajes de la ciudadanía tienen una buena conectividad o acceso a internet de calidad.


Ante la gran cantidad de fallecidos en la pandemia y los nuevos rebrotes en diferentes partes del mundo, las formas de transmitir cultura se hacen imprescindibles para ayudar a combatir los efectos del encierro, el desempleo y la ausencia de oportunidades de subsistencia dignas para millones de personas.


La cultura seguirá siendo esencial para el desarrollo humano integral y para crear nuevas formas de enfrentar los retos que seguirán surgiendo a través del camino. La oferta cultural que ha podido llegar a diferentes hogares con contenidos producidos por artistas, gestores e instituciones ha colaborado para aliviar los difíciles momentos, impulsando cambios en la sensibilidad y creatividad de las personas que han tenido que adaptarse a la nueva realidad.

Habrá que seguir trabajando para mejorar la accesibilidad de las personas que por diferentes causas mantienen limitaciones o les cuesta adaptarse a los adelantos tecnológicos.


Los crueles efectos de la pandemia para las empresas y trabajadores de la producción cultural y creativa ha puesto en jaque a muchos que han tenido que abandonar el arte por no poder adaptarse a la nueva situación. La Unesco lo ha manifestado de diferentes maneras «Ha sido una crisis de proporciones devastadoras, que ha impactado en las industrias creativas y del patrimonio, y ha exacerbado las vulnerabilidades y las desigualdades del sector».


Los gobiernos les ha costado crear programas de ayuda, incentivos o apoyos para las empresas y artistas del sector creativo, por lo que muchos han abandonado estos espacios de creatividad artística. Esa pérdida, muy sentida por todos, obliga a que los que se han mantenido estén permanentemente creando contenidos y haciendo alianzas estratégicas que buscan preservan los temas culturales como una necesidad para fortalecer y levantar el ánimo de la sociedad.


El contacto físico, imprescindible para el desarrollo cultural, se ha perdido por el momento, pero las diferentes formas de creatividad e iniciativas han presentado nuevas propuestas que poco a poco comienzan a calar en el espíritu humano.


Las medidas de bioseguridad que han dado resultados en diferentes ciudades del mundo son la clave para ir retornando a la nueva normalidad. La necesidad de contar historias que es parte de la razón del arte, tiene nuevas formas de llegar a un público ansioso que añora los eventos masivos del pasado, pero que sigue consciente de la necesidad de manejarnos con cuidado ante los hechos recientes.


Esa necesidad de contar historias da paso a la reinvención de los espacios culturales, así como también la educación ha ocupado los espacios televisivos, radiales y de internet para llegar a millones de personas que se han afectado con la pandemia.


Los recursos disponibles tienen que servir para llegar a las masas y continuar trabajando en un esfuerzo por adaptar a las personas a nuevas propuestas a través de contenidos innovadores.


Los nuevos lenguajes de la cultura y el arte posibilitan que estos sectores, tan golpeados por la pandemia, generen nuevas oportunidades para los que están dispuestos a establecer alianzas y a trabajar en colaboraciones de forma solidaria para alcanzas las metas y objetivos propuestos.


La cultura lo necesita, el arte lo necesita y los ciudadanos lo necesitan. Estos espacios se hacen necesarios, incluso para dar mayor margen a la creación, para ser inclusivos ante sectores de la población muy afectados y para crear nuevas formas para llegar a los ciudadanos.


Trabajar en red es indispensable, además de nuevas ideas emergentes que serán determinantes para el desarrollo del sector cultural en la búsqueda de la sostenibilidad de cada uno de los esfuerzos realizados.


El contacto humano es vital, aunque el internet ha ayudado a mantener el espíritu creativo en el imaginario público. El estado tiene que jugar un papel y dirigir recursos para que los nuevos y viejos emprendedores tengan las herramientas básicas para llegar con contenidos que impacten positivamente en las personas y que generen el efecto que se necesita para levantar el ánimo de la gente.


Todos, de una u otra forma, debemos brindar nuestro apoyo para que la diversidad cultural siga siendo un derecho de todos los sectores del país y que, con el mayor respeto y solidaridad, seamos parte de la solución.


La industria del entretenimiento está llamada a irrumpir con más fuerza para mostrarnos contenidos adecuados que transmitan los valores y principios que sean para el agrado de todos. Ante la llegada de la nueva normalidad nos queda reconocer que tendremos que lidiar con estos nuevos lenguajes culturales que estarán presentes de ahora en adelante en nuestras vidas.

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